Nos quedamos tirados con el Renault ZOE

Estas son de esas historias a las que a más de uno le pondrían muy nervioso, pero que en nuestro caso, fue una situación tan surrealista que no pudimos parar de reír. Pero para que os podáis meter en la historia voy a contar todo lo que me llevó a esta situación.

La misma mañana que realizamos la Test Drive del Tesla Model S 100D decidí ir al peluquero para ir decente a dicha prueba de conducción, resulta que el peluquero queda algo lejos de donde resido, a unos 17km, una vez tachado el primer recado tenía que acudir al centro de Madrid (Malasaña) para ver a un amigo (+26km) una vez tachada la siguiente gestión, acudí a casa de un familiar (+5km) y de ahí a la prueba del Model S (+20km) en Pozuelo.

Tras la impresionante experiencia, vuelvo a casa del familiar (+20km) comer allí y de marchar a casa (+7km) si empezamos a sumar, ya llevamos cerca de 95km recorridos con el Renault ZOE. Mi ZOE por desgracia tiene la batería degradada y sólo le quedan 19kWh de 22kWh útiles. Con un consumo en invierno de 15,4kWh tendríamos una autonomía de 123 kilómetros máximo.

Restando los 95 kilómetros a los 123 teóricos tenemos 28 kilómetros restantes en el marcador (aunque el coche mostraba 34km) En principio puedes pensar, no hay problema, ya está en casa, pero resulta que esa misma noche teníamos una reunión de amigos y debíamos comprar algunos detalles decorativos en el típico bazar, cómo eran las 20:45 de la tarde y al que queríamos ir cerraba a eso de las 21:30h, debíamos darnos prisa.

Mis cálculos en la cabeza eran buenos… este sitio estaba a 12km y el coche marcaba 34, daba de sobra para ir y volver aunque fuera justo. Peeeeero… aquí empieza a complicarse el asunto. Cómo bien he dicho anteriormente, había que ir deprisa (ZOE en invierno + Velocidad alta = alto consumo) llegamos al bazar con 15 kiñometros, compramos lo necesario y pongo el Google maps en el móvil para calcular la ruta más corta hasta casa. De pronto pasa de 5 kilómetros a 17, en ese momento mi cara era de; “NO LLEGAMOS!!!”

Decido arriesgarme e ir a velocidad tortuga, pero cómo son carreteras con límite 90 no puedo circular a una velocidad inferior de 50-60. Aún así pongo los intermitentes y me pego lo máximo posible al arcén para evitar estorbar, el indicador de autonomía ya está en rojo y marca 10km (momento crítico) todavía nos quedan 12 por recorrer.

Cambio la ruta para callejear a menor velocidad hasta llegar a casa, pero a dos kilómetros del destino, aparecen tres rayas (—) en el marcador, por lo que decido pararme en una gasolinera (Repsol) para llamar a una grúa o pedir un conector externo, antes que quedarme tirado en una carretera oscura con el peligro de ser embestido. Hasta aquí el momento angustioso de la historia.

Doy un par de vueltas por la gasolinera en busca de un enchufe externo, le digo a mi acompañante que espere dentro del coche porque hace 2º y le comento que voy a intentar que nos dejen cargar. Son las 21:45 y a las 22:15 venían los amigos a casa, mi pensamiento era que con 20 minutos llegaríamos justos de tiempo pero con la suficiente autonomía.

Entro en la gasolinera con cara desesperada y le digo a los empleados;

  • ¿Os puedo hacer a petición más rara que os hayan hecho?
  • Si Claro, dispara!!!
  • Verán es que necesito cargar mi coche que tengo una emergencia y me gustaría saber si tienen un enchufe externo para cargarlo que estoy a tan sólo 2 kilómetros de casa.
  • Por supuesto ¿qué modelo de teléfono tienes?
  • No! Verá no me ha entendido, es que mi coche es eléctrico y necesito que me dejen cargar en un enchufe externo…
  • Ahhhh (risas de el y su compañero) ¿Un enchufe externo? ¿Normal?
  • Si, si… con uno de esos me vale, he visto que tienen una máquina de hielo ahí fuera.
  • Ahhh pues vamos (siguen las risas)

Me acompaña un empleado hasta la maquina de hielo y empezamos a buscar el enchufe, pero ambos miramos hacia arriba y descubrimos que el enchufe está a 4m de altura. De forma innata me sale el comentario de; ¡Pues parece que está un poco alto! ¿No?

El empleado se ríe y me dice; – Espera, vamos hacer otra cosa. Pega lo máximo posible el coche a la ventanilla y dame el cable. Pasa el cable por dentro del cajón porque ya eran las 22h y habían cerrado la tienda, miro el coche y parece que se pone a cargar. La escena era tan cómica que tuve que hacerle una foto.

Definitivamente, tras un par de minutos observo que el coche no está cargando, por lo que le digo a mi acompañante; – Coge el bus que hay ahí en frente, toma las llaves y ve preparando todo porque yo me voy a retrasar. Mi acompañante decide irse y yo llamar a la grúa.

Llamo al servicio de Renault Asistencia y parece que el chico que me toma los datos, no entiende muy bien lo que le estoy diciendo. – Mi coche se ha quedado sin batería, porque es eléctrico y necesito una grúa para llegar a casa que está a 2 kilómetros. En repetidas ocasiones me dice que si necesito ayuda técnica y le digo que no, que sólo necesito que me lleven hasta casa. Me pide la calle, pero la desconozco, por lo que describo la gasolinera, lo que hay cerca y dónde está apróximadamente. Termina la llamada con un; – Bueno, la asistencia está en camino, llegará entre 15 y 45min.

Llamo a mi acompañante para ver si ha conseguido subirse al bus y me dice que ha llegado pero andando directamente. Le comunico que se va a tener que encargar de todo hasta que llegue, porque va para largo.

Pido amablemente a los empleados de la gasolinera desconectar el cable y desplazarme hasta una posición más llamativa con los intermitentes encendidos, para que me visualice el gruísta. Son las 22:15 y veo a lo lejos una grúa, no han pasado ni 5 minutos y ya vienen a rescatarme.

Se baja el gruísta y me dice; – Pues menos mal que te has puesto aquí visible, porque el servicio de asistencia no me ha dicho ni que coche era, ni tu teléfono, ni la matrícula. Mi cara es de poema cuando veo que la situación está siendo tan absurda que no hay por dónde cogerla ya… sólo queda reírse.

Llego a casa a eso de las 22:23, baja el coche de la grúa y lo meto dentro del garaje con la mayor tranquilidad del mundo. ¡He llegado a casa! después de un día realmente intenso y absurdo, ya sólo queda relajarse.

Antes de conectar el coche veo que le queda un 1%, aunque me hubiera arriesgado, hubiera sido imposible. En estas ocasiones es mejor quedarse en un sitio seguro antes que quedarse tirado en un lugar peligroso.

Pese a que no fue posible cargar, agradezco enormemente a los empleados de la Repsol de la carretera M-411 junto al centro comercial Sambil, que se tomaron con mucho humor mi situación e incluso me invitaron a tomarme algo caliente en una de sus máquinas.

También debo decir que si el C.C Sambil hubiera tenido puntos de carga, seguramente la historia habría sido diferente, punto negativo para la reforma que hicieron y no contemplar este detalle.

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Artículo anteriorConducimos un Tesla Model S 100D
- Apasionado de la Movilidad Eléctrica - Miembro Activo de la AUVE - Conductor de un Renault ZOE desde Sept 2013 con más de 95.000km

1 Comentario

  1. Mejor tomárselo con humor. Pero al final lo importante es que salió todo bien y supisteis salir del apuro (gracias también a la gente) Olé

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